
Las vacas comen pasto
Rol y estereotipo
Por David Tremary
Las vacas comen pasto, lo gallos cantan al salir el sol, los perros ladran a los gatos, los gatos cazan ratones, las gallinas ponen huevos y los pollitos dicen “pío, pío, pío” cuando tienen hambre y cuando tienen frío… se supone que eso es lo que tienen que hacer, si verdaderamente lo hacen o no es algo de lo que no se ocupan los estereotipos, en ellos, hasta los animales tienen etiquetas conductuales.
Los hombres usan pantalón, las mujeres falda, el azul es para los niños y el rosa para las niñas ¿Y qué es para los homosexuales y lesbianas?...aquí es justamente donde los absolutos dejan de serlo y entramos a terreno pantanoso, y no sólo en el caso en el que la orientación sexual es distinta al entendido común, sino en todos aquellos en que la multiplicidad del pensamiento humano se manifiesta.
Los roles promovidos y aceptados no sólo implican modas o modismos, sino también patrones de conducta, hombre y mujer, dos de una especie, nacen, crecen, se reproducen y mueren, todo ello bajo el primitivo impulso de supervivencia que compartimos con todas las especies, es el chip que arrastramos desde nuestras antepasadas amebas en los mares primigenios, “creced y multiplicaos”.
Pero hace como 10,000 años que la humanidad dejó de ser una especie en peligro de desaparecer en la carrera evolutiva darwiniana; la reproducción biológica de cada uno de sus miembros lejos de asegurar la permanencia de la misma se ha convertido en un problema que muchos comparan, en términos biológicos, con los fenómenos de sobrepoblación nociva de un espécimen, los cuales se conocen como “plagas”.
Pero también desde hace mucho tiempo la humanidad ha dejado de ser un ente meramente dominado por sus impulsos biológicos, de hecho, la clave de su encumbramiento como especie radica en haber creado ese conjunto de significados, significantes, objetos y herramientas (físicas y conceptuales) que se llaman en conjunto “cultura”, que en nuestras cabecitas generan fuerzas tan contundentes y leyes tan ineludibles como las de la gravedad o el electromagnetismo.
Aquí es donde retomamos el tema del rol personal como amado-amante, largamente manoseado, formado y templado por las necesidades reproductorias, cuya ritualización mas sofisticada viene a ser el matrimonio monógamo y heterosexual de hoy en día, y que justamente sufre una verdadera crisis histórica en estos tiempos que corren.
De una u otra manera, así como a las vacas les toca comer pasto, dependiendo de si nacemos niño o niña, nos toca nuestras respectiva dotación de roles que cumplir, el guión así lo marca, si eres niño, se te reforzará la masculinidad comprándote carros, promoviendo la práctica o la afición a un deporte que sea viril; censurando los excesos de emotividad (porque hay que aguantarse como los hombres), fomentando la competitividad, etc.
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