
Cirugía Plástica
La blefaroplastia
Por María Zarod
En el artículo anterior se habló de la ritidoplastía como una alternativa de rejuvenecimiento facial. Dicha técnica, generalmente se combina con otros procedimientos, tales como son la blefaroplastia (cirugía de los párpados), la frontoplastia (cirugía de la frente) y la meloplastia (cirugía de mejillas y cuello).
LA BLEFAROPLASTIA
La blefaroplastia es una cirugía que tiene la finalidad de rejuvenecer la apariencia del rostro a través de la intervención en los párpados. Consiste en la remodelación de ellos mediante la extracción de la grasa y el exceso de piel, así como el reforzamiento de los músculos y tendones circundantes.
Puede corregir la caída de los párpados superiores e inferiores, características que hacen que uno parezca mayor y más cansado de lo que realmente se es, y que en algunos casos pueden interferir con la visión.
Cuando se presenta una importante cantidad de piel en el párpado superior, ésta puede colgar sobre las pestañas y causar la pérdida de la visión periférica. Generalmente, las partes externas y superiores del campo visual son las más afectadas, lo que puede causar dificultad con actividades tales como conducir o leer. En estas circunstancias, la blefaroplastia del párpado superior es llevada a cabo para mejorar la visión periférica. Sin embargo, hay pacientes con una menor cantidad de piel y que también pueden realizarse dicho procedimiento para lucir mejor.
La operación en el párpado inferior se hace para desaparecer las molestas "bolsitas", que se forman debido a que la grasa se acumula en ellos, y disminuir las arrugas de la piel, ya que es muy frecuente que cuando las personas llegan a los 40 años los párpados se caigan por el exceso de piel y grasa. Sin embargo, este problema puede encontrarse desde edades muy tempranas, ya que puede ser de carácter hereditario.
Los problemas de tiroides, la falta de lágrimas suficientes, la presión arterial alta, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el glaucoma y el desprendimiento de retina pueden hacer que existan más riesgos al realizarse una blefaroplastia. Es por eso que se considera necesario hacer una revisión oftalmológica previa, además de los análisis preoperatorios.
Procedimiento
La blefaroplastia se realiza mediante incisiones externas hechas a lo largo de las líneas naturales de los párpados, tales como las rayas de los superiores y debajo de las pestañas en los inferiores, o por la superficie interna del párpado de abajo, por lo que no deja ninguna cicatriz visible. En algunos casos pueden extenderse hacia las “patas de gallo”. A través de estas incisiones se separa la piel de la grasa y músculos subyacentes, extirpando el exceso de grasa, y en ocasiones, el exceso de piel y músculo. Las incisiones se cierran con suturas muy finas o pegamento para piel.
Es una cirugía ambulatoria (también llamada cirugía de día) porque no es necesario que el paciente permanezca hospitalizado. La operación tarda de una a tres horas en completarse y, normalmente, no es necesario permanecer en la clínica más que unas horas tras la cirugía o más cuando se asocia a otras intervenciones. Si se van a realizar los cuatro párpados generalmente se empieza por los superiores.
Dependiendo del cirujano, puede realizarse bajo anestesia local, o menos frecuentemente bajo anestesia general. Generalmente, la recuperación de la blefaroplastia es rápida. La hinchazón y los moretones iniciales toman una o dos semanas en restablecerse; pero se necesitan, por lo menos, varios meses hasta que el resultado final se vuelve estable.
Después de la cirugía, se aplica una pomada en los ojos para lubricarlos y en algunos casos un vendaje suave y frío. En caso de que se tengan molestias sobre los párpados, se pueden aliviar fácilmente con los medicamentos prescritos. Sin embargo, si se presenta dolor severo o persistente se le debe comunicar al cirujano inmediatamente.
Durante unos días después de la cirugía se debe mantener la cabeza elevada, aplicarse compresas frías y gel de árnica para disminuir la inflamación y los hematomas. Los puntos se retiran entre los dos días y la semana. La hinchazón y los hematomas disminuyen gradualmente hasta desaparecer por completo.
Durante las primeras semanas suele haber lagrimeo excesivo, hipersensibilidad a la luz y cambios temporales en la agudeza visual, como visión borrosa o doble. Sin embargo, la mayoría de los pacientes comienzan a leer o a ver la televisión en dos o tres días y vuelven al trabajo en una semana o diez días. A partir de este tiempo, se puede aplicar maquillaje para disimular los hematomas y filtro solar en los párpados.
Complicaciones
Antes que nada, hay que recordar que los riesgos se pueden minimizar si se siguen las instrucciones del cirujano, tanto antes como después de la cirugía.
Las complicaciones menores que pueden aparecer tras una blefaroplastia pueden ser hinchazón temporal de los párpados, asimetría leve en la cicatrización y la visión doble o borrosa,. Tras la cirugía puede aparecer dificultad para cerrar completamente los párpados durante el sueño; sólo en raros casos esta complicación es permanente.
Las cicatrices pueden tener un aspecto rosado durante los primero meses. Progresivamente irán desapareciendo hasta convertirse en una línea clara casi invisible.
Finalmente, cabe mencionar que en la mayoría de los casos, los resultados de la blefaroplastia dan un aspecto más joven y vivaz cuyos resultados suelen ser permanentes.











