
Fernando Noriega
En exclusiva
Por Francisco Solís
A quienes gustamos de la televisión nos es difícil escapar a los programas vespertinos, ésos que no tienen otra intención más que funcionar como laboratorio de actuación para jóvenes que buscan un lugar dentro del medio mexicano; o bien esas dramatizaciones de conflictos femeninos, que más que una crítica social parecerían una caricatura de los clichés más arraigados de la cultura mexicana; para nosotros es común encontrar caras familiares en la televisión que uno sabe que ha visto y que no puede identificar con claridad.
Cuando me propusieron hacer una portada con Fernando Noriega, no me quedaba claro quién era, sin embargo, al ver un par de fotografías suyas me fue inevitable relacionarlo con este tipo de dramas. Poco a poco y conforme iba viendo sus fotografías, fueron apareciendo en mi memoria algunas imágenes borrosas de él en cintas como Más allá de mí, Enemigos Íntimos y Efectos Secundarios. Al terminar de ver sus fotografías estaba convencido de que quería tener una sesión fotográfica con él, pues además de esas memorias cinematográficas, me percaté de que tiene un rostro bastante ameno que, aunque puede lucir ingenuo, también alcanza muchos matices diferentes, cualidades que son difíciles de encontrar incluso en modelos profesionales.
Después me pregunté cómo es que me era tan familiar ese rostro y por qué me era más fácil relacionarlo con la televisión que con el cine, siendo que recordaba más claramente sus participaciones en películas que en la pantalla chica...
La respuesta más obvia vino a mi mente: esas virtudes que encuentro en él para hacer fotografías, no son por su afición a la moda, sino por su profesión y formación actoral.
Entonces recordé su participación en Amor en Custodia, la exitosísima telenovela de TV Azteca, donde personificaba a un secuestrador. De allí mi afán con relacionarlo con la televisión, luego un vago recuerdo de un comercial de Machos, algún capítulo de Se busca un Hombre y Enamórate... Fue hasta este punto donde descubrí que en realidad conocía a Fernando Noriega, y que había seguido su carrera sin siquiera darme cuenta...
Cuando llegó la ocasión de conocerlo, hacer las fotos y entrevistarlo, me sorprendió su sencillez y su disposición a experimentar y seguir al pié de la letra y proponer en favor de la propuesta que planeamos para la coordinación de moda. Lo descubrí como un gran aficionado a la ropa y bastante preocupado y gustoso de mostrarse como un chico con estilo, sin dejar de preocuparse por el trabajo que está desarrollando en el momento, pues aunque la idea que teníamos en mente iba encaminada hacia mostrar un dandy posmoderno bastante colorido, su actual participación en un proyecto donde interpreta a un chico emo, adaptó su look de manera que esta característica también enriqueció el concepto original.
Ahora, después de conocer a Fernando, y descubrir que ya lo conocía y ver en perspectiva mi opinión sobre él, me pregunto: ¿No será acaso un mejor actor el que pasa desapercibido porque siempre parece alguien diferente, que uno perfectamente identificable porque siempre luce igual?
Definitivamente esto es atípico para la televisión, es por ello que Fernando está considerando diversificar su carrera enfocándose más al cine y al teatro, donde su capacidad de transformación es mucho más valorada. Ahora está interpretando al chico de las pizzas en Pizzaman, obra de teatro que se presenta en el Hotel Condesa.
Si quieres seguir al tanto de sus actividades visita :





