keds

 

 

videoentrevista
  Entrevista

  Daniel Lezama
  La Madre Pródiga

videoentrevista
  Videoentrevista

  Charlando con Daniel Lezama

galeria de moda
  Galería

  la obra de Daniel Lezama

videoentrevista
  Artículo

  Alejandro Navarrete
  La máquina del olvido

videoentrevista
  Artículo

  Ghelderode
  Maestro de lo Grotesco

videoentrevista
  Viajes

  Perugia, Italia

Además...

Mujer como estereotipo
  Mujer como estereotipo
  Del mito al comic nacional

videoentrevista
  Yves Saint Laurent

  In memoriam

videoentrevistaHistoria                    de un Plagio

Por Iona Rubenstein

        Un día, Alonso Álvarez Barreda, cineasta mexicano, ganó un premio en el mismísimo festival de Cannes con un cortometraje llamado “Historia de un Letrero”. Pero resultó todo un escándalo cuando Loret de Mola presentó una denuncia del público, según la cual la genial idea que había llevado a nuestro cine nacional a la gloria, había sido vilmente plagiada. Sin embargo, después de sesudas investigaciones y reflexiones profundas, todo mundo llegó a la conclusión de que acusar de plagio a Álvarez Barreda era tanto como hacerlo con Mel Gibson por escribir su propia versión del Evangelio (aunque, según consta en algunas entrevistas publicadas por Reforma, por un momento, el joven cineasta sí se espantó).

        La historia es la siguiente. Si alguien sufrió plagio fue el mítico ciego andalusí que a las puertas de la maravillosa Alhambra decía: “Dame limosna mujer, pues no hay en la vida nada, como la de la desgracia de ser ciego en Granada”. Sin embargo, aquí el quejoso no es un medieval, sino el español Francisco Cuenca, cineasta que en 2004 realizó un cortometraje de tan sólo treinta segundos con la misma idea y que puede encontrarse en Youtube bajo el nombre de “una limosna por favor”. La idea sobre la cual ambos cineastas realizaron su trabajo es básicamente la siguiente: un ciego está mendigando en la calle con un letrero que apela burdamente a la compasión ajena: “Soy ciego. Dame dinero”; entonces pasa por ahí un joven de grandes ideas, toma el letrero, lo voltea y escribe una frase llegadora: “hoy es un día hermoso, y yo no puedo verlo”. Resultado, la gente se conmueve y llena de monedas el adminículo destinado para ello.

        La versión mexicana dura cuatro minutos  y demuestra lo “bonito que es un día” en la plaza de Armas de Tampico, donde una señora feliz le compra un globo feliz a su niño feliz, y un montón de palomas felices vuelan felizmente al rededor de un kiosco. El ciego es un legítimo ciego viejito, con una legítima y sufridora lata, y la gente feliz pasa junto a él indiferente. Entonces, de la nada, surge un tipo de traje. Yo, francamente, le vi cara de cajero del banco local de mundo, pero se supone que es un “empresario” de grandes ideas que con su Mont Blanc, cambia el letrero.

        La versión española dura treinta segundos, su ciego usa una simpática barba de algodón, pero tiene un feliz perro faldero, y el manipulador del letrero se ve un poco más realista.

        Según lo advierte Reforma, hay incluso una tercera versión intermedia entre ambos, norteramericana de 2006, en la cual, curiosamente, lo único que se ve del letrero es apenas una palabra: “Spring”. Bueno: resulta que la historia “original” parece haber surgido en una serie de cartas cadena, donde el ciego está en París. Como suele ocurrir con estas simpáticas e invasivas cartitas, ésta es la traducción de un mensaje de autoayuda en inglés. En ésta, la frase del letrero es: “Es primavera en París y yo no puedo verlo”. Obviamente el comercial norteamericano apelaba a que todo mundo había leído ya ese correo. Más grave parece que Loret de Mola no acusara en su programa de televisión a Álvarez Barrera, de la omisión más obvia: la falta de créditos de la música, “Il Postino” de Luis Bacalov, el tema de fondo de la película más famosa de 1994, ejecutado por la Orquesta Sinfónica de Roma. Habría que advertirle a Álvarez Barrera que, si no es un delito tomar una idea de una carta cadena (un delito para el buen gusto, quizás), sí lo es tomar sin permiso música grabada y registrada.

        Que hay algo muy sospechoso detrás de ese cortometraje, es verdad. No en balde, en una nota publicada por El Diario, bajo la rúbrica de Omar Cabrera el 27 de mayo, el asunto del plagio ocupa apenas unas líneas (pues el español Francisco Cuenca no se sintió plagiado), pero la denuncia que hace Talento Digital, empresa que conforma el equipo creativo de “Historia de un Letrero” es demoledora. Acusan al Álvarez de sólo haber hecho el casting de la producción, y haber dejado lo pesado del trabajo sobre los hombros de Antonio Gaona, el fotógrafo.

        Sea como fuere, el corto no es muy bueno. El verdadero protagonismo artístico del corto recae justamente en la música, que careció de crédito... casi como si nadie hubiese reconocido el papel de John Williams en la Guerra de las Galaxias. La fotografía es la otra parte fundamental, porque la historia no está bien contada, sino que el “día hermoso” fue muy bien fotografiado. Y, algo que no debemos olvidar es que el premio no lo dió el jurado de Cannes, sino la votación internauta que suele conmoverse más fácilmente con comerciales de Coca Cola que con Il Postino de Neruda.

¿Tienes comentarios dudas o sugerencias? Escríbenos a cultura@alitter.tv